28 febrero 2011

Ahora sólo me queda sobrevivir.

Tengo miedo a escuchar un te quiero y no ser capaz de responderlo por no sentir lo mismo, incluso lo que es peor, me da pavor no volver a escuchar un te quiero de tu boca. Recuerdo cuando me lo susurrabas bajo las sábanas, tras esas noches largas de desvaríos y sonrisas por doquier. Cada vez que de tu boca escapaba ese par de palabras mi piel se erizaba, una sonrisa se dibujaba en mi cara y el tiempo se detenía. Pero ya nada es lo mismo, ahora ni siquiera somos amigos, ya que los amigos hablan entre ellos y cuando uno está decaído se apoya en el otro, pero yo estoy decaída, mi alma se haya en el subsuelo y lo último que haré será recurrir a ti. Has de creer que soy feliz con esta mala vida que llevo, con el insomnio que sufro sin tus besos, con la huelga de hambre de mis tripas desde que me falta tu aliento y lo que es peor, con esta marcha tan lenta que ha cogido mi corazón para  palpitar desde que no siente tus caricias. Mis mejores amigos son las drogas y el alcohol, me hacen verte a mi lado y creer que me sigues amando. Sé que no podré vivir siempre así, que mi hígado morirá antes de que vuelvan tus besos, o igual mis pulmones revientan antes de que me susurres un te quiero o simplemente puede que me acabe pudriendo en cualquier rincón por no saber vivir sin (tu) amor.

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